29_Libro_El_profeta_Joel
Joel
Capítulo 1
1 PALABRA de Jehová que fué á Joel hijo de Pethuel.
2 Oid esto, viejos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha
acontecido esto en vuestros días, ó en los días de vuestros padres?
3 De esto contaréis á vuestros hijos, y vuestros hijos á sus hijos, y su
hijos á la otra generación.
4 Lo que quedó de la oruga comió la langosta, y lo que quedó de la langosta
comió el pulgón; y el revoltón comió lo que del pulgón había quedado.
5 Despertad, borrachos, y llorad; aullad todos los que bebéis vino, á causa
del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
6 Porque gente subió á mi tierra, fuerte y sin número; sus dientes, dientes
de león, y sus muelas, de león.
7 Asoló mi vid, y descortezó mi higuera: del todo la desnudó y derribó: sus
ramas quedaron blancas.
8 Llora tú como moza vestida de saco por el marido de su juventud.
9 Pereció el presente y la libación de la casa de Jehová: los sacerdotes
ministros de Jehová hicieron luto.
10 El campo fué destruído, enlutóse la tierra; porque el trigo fué
destuído, se secó el mosto, perdióse el aceite.
11 Confundíos, labradores, aullad, viñeros, por el trigo y la cebada; porque
se perdió la mies del campo.
12 Secóse la vid, y pereció la higuera, el granado también, la palma, y el
manzano; secáronse todos los árboles del campo; por lo cual se secó el gozo
de los hijos de los hombres.
13 Ceñíos y lamentad, sacerdotes; aullad, ministros del altar; venid, dormid
en sacos, ministros de mi Dios: porque quitado es de la casa de vuestro Dios el
presente y la libación.
14 Pregonad ayuno, llamad á congregación; congregad los ancianos y todos los
moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad á Jehová.
15 Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como
destrucción por el Todopoderoso.
16 ¿No es quitado el mantenimiento de delante de nuestros ojos, la alegría y
el placer de la casa de nuestro Dios?
17 El grano se pudrió debajo de sus terrones, los bastimentos fueron asolados,
los alfolíes destruídos; porque se secó el trigo.
18 Cuánto gimieron las bestias! cuán turbados anduvieron los hatos de los
bueyes, porque no tuvieron pastos! también fueron asolados los rebaños de las
ovejas.
19 A ti, oh Jehová, clamaré: porque fuego consumió los pastos del desierto, y
llama abrasó todos los árboles del campo.
20 Las bestias del campo bramarán también á ti; porque se secaron los arroyos
de las aguas, y fuego consumió las praderías del desierto.
Capítulo 2
1 TOCAD trompeta en Sión, y pregondad en mi santo monte: tiemblen todos los
moradores de la tierra; porque viene el día de Jehová, porque está cercano.
2 Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, que sobre los
montes se derrama como el alba: un pueblo grande y fuerte: nunca desde el siglo
fué semejante, ni después de él será jamás en años de generación en
generación.
3 Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto
de Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado;
ni tampoco habrá quien de él escape.
4 Su parecer, como parecer de caballos; y como gente de á caballo correrán.
5 Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como
sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como fuerte pueblo aparejado
para la batalla.
6 Delante de él temerán los pueblos, pondránse mustios todos los semblantes.
7 Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán la muralla; y cada
cual irá en sus caminos, y no torcerán sus sendas.
8 Ninguno apretará á su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun
cayendo sobre la espada no se herirán.
9 Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán
por las ventanas á manera de ladrones.
10 Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos: el sol y la
luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
11 Y Jehová dará su voz delante de su ejército: porque muchos son sus reales
y fuertes, que ponen en efecto su palabra: porque grande es el día de Jehová,
y muy terrible; ¿y quién lo podrá sufrir?
12 Por eso pues ahora, dice Jehová, convertíos á mí con todo vuestro
corazón, con ayuno y lloro y llanto.
13 Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos á Jehová
vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande
en misericordia, y que se arrepiente del castigo.
14 ¿Quién sabe si volverá, y se apiadará, y dejará bendición tras de él,
presente y libación para Jehová Dios vuestro?
15 Tocad trompeta en Sión, pregonad ayuno, llamad á congregación.
16 Reunid el pueblo, santificad la reunión, juntad los viejos, congregad los
niños y los que maman: salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.
17 Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y
digan: Perdona, oh Jehová, á tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad,
para que las gentes se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los
pueblos: Dónde está su Dios?
18 Y Jehová celará su tierra, y perdonará su pueblo.
19 Y responderá Jehová, y dirá á su pueblo: He aquí yo os envío pan, y
mosto, y aceite, y seréis saciados de ellos: y nunca más os pondré en oprobio
entre las gentes.
20 Y haré alejar de vosotros al del aquilón, y echarélo en la tierra seca y
desierta: su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental, y
exhalará su hedor; y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas.
21 Tierra, no temas; alégrate y gózate: porque Jehová ha de hacer grandes
cosas.
22 Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán,
porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos.
23 Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios;
porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y hará descender sobre
vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
24 Y las eras se henchirán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.
25 Y os restituiré los años que comió la oruga, la langosta, el pulgón, y el
revoltón; mi grande ejército que envié contra vosotros.
26 Y comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios,
el cual hizo maravillas con vosotros: y nunca jamás será mi pueblo
avergonzado.
27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro
Dios, y no hay otro: y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.
28 Y será que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y
profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros viejos soñarán
sueños, y vuestros mancebos verán visiones.
29 Y aun también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu
en aquellos días.
30 Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de
humo.
31 El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día
grande y espantoso de Jehová.
32 Y será que cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo: porque
en el monte de Sión y en Jerusalem habrá salvación, como Jehová ha dicho, y
en los que quedaren, á los cuales Jehová habrá llamado.
Capítulo 3
1 PORQUE he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré tornar
la cautividad de Judá y de Jerusalem,
2 Juntaré todas las gentes, y harélas descender al valle de Josaphat, y allí
entraré en juicio con ellos á causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, á
los cuales esparcieron entre las naciones, y partieron mi tierra:
3 Y echaron suertes sobre mi pueblo, y á los niños dieron por una ramera, y
vendieron las niñas por vino para beber.
4 Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todos los términos
de Palestina? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto
haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.
5 Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas
metisteis en vuestros templos:
6 Y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalem á los hijos de los
Griegos, por alejarlos de sus términos.
7 He aquí los levantaré yo del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra
paga sobre vuestra cabeza.
8 Y venderé vuestros hijos y vuestras hijas en la mano de los hijos de Judá, y
ellos los venderán á los Sabeos, nación apartada; porque Jehová ha hablado.
9 Pregonad esto entre las gentes, proclamad guerra, despertad á los valientes,
lléguense, vengan todos los hombres de guerra.
10 Haced espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el flaco:
Fuerte soy.
11 Juntaos y venid, gentes todas de alrededor, y congregaos: haz venir allí, oh
Jehová, tus fuertes.
12 Las gentes se despierten, y suban al valle de Josaphat: porque allí me
sentaré para juzgar todas las gentes de alrededor.
13 Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended; porque el
lagar está lleno, rebosan las lagaretas: porque mucha es la maldad de ellos.
14 Muchos pueblos en el valle de la decisión: porque cercano está el día de
Jehová en el valle de la decisión.
15 El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
16 Y Jehová bramará desde Sión, y dará su voz desde Jerusalem, y temblarán
los cielos y la tierra: mas Jehová será la esperanza de su pueblo, y la
fortaleza de los hijos de Israel.
17 Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sión, monte de
mi santidad: y será Jerusalem santa, y extraños no pasarán más por ella.
18 Y será en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados
fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas: y saldrá una
fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sittim.
19 Egipto será destruído, y Edom será vuelto en asolado desierto, por la
injuria hecha á los hijos de Judá: porque derramaron en su tierra la sangre
inocente.
20 Mas Judá para siempre será habitada, y Jerusalem en generación y
generación.
21 Y limpiaré la sangre de los que no limpié; y Jehová morará en Sión.