65_Libro_carta_de_Judas
Judas
Capítulo 1
1 JUDAS, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, á los llamados,
santificados en Dios Padre, y conservados en Jesucristo:
2 Misericordia, y paz, y amor os sean multiplicados.
3 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me
ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la
fe que ha sido una vez dada á los santos.
4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antes
habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos, convirtiendo
la gracia de nuestro Dios en disolución, y negando á Dios que solo es el que
tiene dominio, y á nuestro
5 Os quiero pues amonestar, ya que alguna vez habéis sabido esto, que el Señor
habiendo salvado al pueblo de Egipto, después destruyó á los que no creían:
6 Y á los ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación,
los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del
gran día:
7 Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma
manera que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña, fueron
puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno.
8 De la misma manera también estos soñadores amancillan la carne, y
menosprecian la potestad, y vituperan las potestades superiores.
9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el
cuerpo de Moisés, no se atrevió á usar de juicio de maldición contra él,
sino que dijo: El Señor te reprenda.
10 Pero éstos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente
conocen, se corrompen en ellas, como bestias brutas.
11 Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron en el error
de Balaam por recompensa, y perecieron en la contradicción de Coré.
12 Estos son manchas en vuestros convites, que banquetean juntamente,
apacentándose á sí mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son
llevadas de acá para allá de los vientos: árboles marchitos como en otoño,
sin fruto, dos veces muertos y desarra
13 Fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones; estrellas
erráticas, á las cuales es reservada eternalmente la oscuridad de las
tinieblas.
14 De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adam, diciendo: He
aquí, el Señor es venido con sus santos millares,
15 A hacer juicio contra todos, y á convencer á todos los impíos de entre
ellos tocante á todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y á
todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.
16 Estos son murmuradores, querellosos, andando según sus deseos; y su boca
habla cosas soberbias, teniendo en admiración las personas por causa del
provecho.
17 Mas vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes han sido dichas
por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
18 Como os decían: Que en el postrer tiempo habría burladores, que andarían
según sus malvados deseos.
19 Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espíritu.
20 Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando
por el Espíritu Santo.
21 Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor
Jesucristo, para vida eterna.
22 Y recibid á los unos en piedad, discerniendo:
23 Mas haced salvos á los otros por temor, arrebatándolos del fuego;
aborreciendo aun la ropa que es contaminada de la carne.
24 A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros
delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría,
25 Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y
potencia, ahora y en todos los siglos. Amén.