62_Libro_primera_carta_de_Juan
1 Juan
Capítulo 1
1 LO que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con
nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo
de vida;
2 (Porque la vida fué manifestada, y vimos, y testificamos, y os anunciamos
aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido;)
3 Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros
tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el
Padre, y con su Hijo Jesucristo.
4 Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.
5 Y este es el mensaje que oímos de él, y os anunciamos: Que Dios es luz, y en
él no hay ningunas tinieblas.
6 Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas,
mentimos, y no hacemos la verdad;
7 Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre
nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
8 Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no
hay verdad en nosotros.
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone
nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.
10 Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos á él mentiroso, y su palabra
no está en nosotros.
Capítulo 2
1 HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno
hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo;
2 Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los
nuestros, sino también por los de todo el mundo.
3 Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus
mandamientos.
4 El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es
mentiroso, y no hay verdad en él;
5 Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta
en él: por esto sabemos que estamos en él.
6 El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.
7 Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que
habéis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que
habéis oído desde el principio.
8 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en
vosotros; porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra.
9 El que dice que está en luz, y aborrece á su hermano, el tal aun está en
tinieblas todavía.
10 El que ama á su hermano, está en luz, y no hay tropiezo en él.
11 Mas el que aborrece á su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y
no sabe á donde va; porque las tinieblas le han cegado los ojos.
12 Os escribo á vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os son perdonados
por su nombre.
13 Os escribo á vosotros, padres, porque habéis conocido á aquel que es desde
el principio. Os escribo á vosotros, mancebos, porque habéis vencido al
maligno. Os escribo á vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.
14 Os he escrito á vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el
principio. Os he escrito á vosotros, mancebos, porque sois fuertes, y la
palabra de Dios mora en vosotros, y habéis vencido al maligno.
15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al
mundo, el amor del Padre no está en él.
16 Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la
concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es
del mundo.
17 Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios,
permanece para siempre.
18 Hijitos, ya es el último tiempo: y como vosotros habéis oído que el
anticristo ha de venir, así también al presente han comenzado á ser muchos
anticristos; por lo cual sabemos que es el último tiempo.
19 Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros,
hubieran cierto permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase
que todos no son de nosotros.
20 Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.
21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino como á los que la
conocéis, y que ninguna mentira es de la verdad.
22 ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este tal es
anticristo, que niega al Padre y al Hijo.
23 Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera que
confiese al Hijo tiene también al Padre.
24 Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros.
Si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros,
también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
25 Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna.
26 Os he escrito esto sobre los que os engañan.
27 Pero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros, y no
tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña
de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado,
perseveraréis en él.
28 Y ahora, hijitos, perseverad en él; para que cuando apareciere, tengamos
confianza, y no seamos confundidos de él en su venida.
29 Si sabéis que él es justo, sabed también que cualquiera que hace justicia,
es nacido de él.
Capítulo 3
1 MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por
esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.
2 Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos
de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él,
porque le veremos como él es.
3 Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él también
es limpio.
4 Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es
transgresión de la ley.
5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en
él.
6 Cualquiera que permanece en él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto,
ni le ha conocido.
7 Hijitos, no os engañe ninguno: el que hace justicia, es justo, como él
también es justo.
8 El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio.
Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
9 Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en
él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
10 En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera
que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios.
11 Porque, este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos
amemos unos á otros.
12 No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa
le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
13 Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece.
14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte á vida, en que amamos á los
hermanos. El que no ama á su hermano, está en muerte.
15 Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida; y sabéis que ningún
homicida tiene vida eterna permaneciente en sí.
16 En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros:
también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
17 Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener
necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él?
18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.
19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y tenemos nuestros corazones
certificados delante de él.
20 Porque si nuestro corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro
corazón, y conoce todas las cosas.
21 Carísimos, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;
22 Y cualquier cosa que pidiéremos, la recibiremos de él, porque guardamos sus
mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.
23 Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y
nos amemos unos á otros como nos lo ha mandado.
24 Y el que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto
sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
Capítulo 4
1 AMADOS, no creáis á todo espíritu, sino probad los espíritus si son de
Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo.
2 En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que
Jesucristo es venido en carne es de Dios:
3 Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo es venido en carne, no es de
Dios: y éste es el espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído
que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo.
4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en
vosotros está, es mayor que el que está en el mundo.
5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.
6 Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de Dios,
no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.
7 Carísimos, amémonos unos á otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que
ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios.
8 El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor.
9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió á su
Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
10 En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado á Dios, sino que él
nos amó á nosotros, y ha enviado á su Hijo en propiciación por nuestros
pecados.
11 Amados, si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos á
otros.
12 Ninguno vió jamás á Dios. Si nos amamos unos á otros, Dios está en
nosotros, y su amor es perfecto en nosotros:
13 En esto conocemos que estamos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado
de su Espíritu.
14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo para
ser Salvador del mundo.
15 Cualquiera que confesare que Jesús es el Hijo de Dios, Dios está en él, y
él en Dios.
16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.
Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él.
17 En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el
día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
18 En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el
temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor.
19 Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero.
20 Si alguno dice, Yo amo á Dios, y aborrece á su hermano, es mentiroso.
Porque el que no ama á su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar á Dios
á quien no ha visto?
21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama á Dios, ame
también á su hermano.
Capítulo 5
1 TODO aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios: y cualquiera
que ama al que ha engendrado, ama también al que es nacido de él.
2 En esto conocemos que amamos á los hijos de Dios, cuando amamos á Dios, y
guardamos sus mandamientos.
3 Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus
mandamientos no son penosos.
4 Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la
victoria que vence al mundo, nuestra fe.
5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de
Dios?
6 Este es Jesucristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino
por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio: porque el Espírtiu
es la verdad.
7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el
Espíritu Santo: y estos tres son uno.
8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, y el agua, y la
sangre: y estos tres concuerdan en uno.
9 Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor;
porque éste es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo.
10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo: el que no
cree á Dios, le ha hecho mentiroso; porque no ha creído en el testimonio que
Dios ha testificado de su Hijo.
11 Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está
en su Hijo.
12 El que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no
tiene la vida.
13 Estas cosas he escrito á vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios,
para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del
Hijo de Dios.
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa
conforme á su voluntad, él nos oye.
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, sabemos
que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado.
16 Si alguno viere cometer á su hermano pecado no de muerte, demandará y se le
dará vida; digo á los que pecan no de muerte. Hay pecado de muerte, por el
cual yo no digo que ruegue.
17 Toda maldad es pecado; mas hay pecado no de muerte.
18 Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es
engendrado de Dios, se guarda á sí mismo, y el maligno no le toca.
19 Sabemos que somos de Dios, y todo el mundo está puesto en maldad.
20 Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento
para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo
Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.
21 Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.