61_Libro_segunda_carta_de__de_Pedro

2 Pedro

Capítulo 1

1 SIMON Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, á los que habéis alcanzado fe
igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador
Jesucristo:
2 Gracia y paz os sea multiplicada en el conocimiento de Dios, y de nuestro
Señor Jesús.
3 Como todas las cosas que pertenecen á la vida y á la piedad nos sean dadas
de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su
gloria y virtud:
4 Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por
ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huído de
la corrupción que está en el mundo por concupiscencia.
5 Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, mostrad en vuestra
fe virtud, y en la virtud ciencia;
6 Y en la ciencia templanza, y en la templanza paciencia, y en la paciencia
temor de Dios;
7 Y en el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal caridad.
8 Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar
ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
9 Mas el que no tiene estas cosas, es ciego, y tiene la vista muy corta,
habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.
10 Por lo cual, hermanos, procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y
elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
11 Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el
reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
12 Por esto, yo no dejaré de amonestaros siempre de estas cosas, aunque
vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.
13 Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, de incitaros
con amonestación:
14 Sabiendo que brevemente tengo de dejar mi tabernáculo, como nuestro Señor
Jesucristo me ha declarado.
15 También yo procuraré con diligencia, que después de mi fallecimiento,
vosotros podáis siempre tener memoria de estas cosas.
16 Porque no os hemos dado á conocer la potencia y la venida de nuestro Señor
Jesucristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con
nuestros propios ojos visto su majestad.
17 Porque él había recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz
fué á él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mío, en el
cual yo me he agradado.
18 Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente
con él en el monte santo.
19 Tenemos también la palabra profética más permanente, á la cual hacéis
bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que
el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones:
20 Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de
particular interpretación;
21 Porque la profecía no fué en los tiempos pasados traída por voluntad
humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu
Santo.

Capítulo 2

1 PERO hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros
falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y
negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición
acelerada.
2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad
será blasfemado;
3 Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los
cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se
duerme.
4 Porque si Dios no perdonó á los ángeles que habían pecado, sino que
habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó
para ser reservados al juicio;
5 Y si no perdonó al mundo viejo, mas guardó á Noé, pregonero de justicia,
con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados;
6 Y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra,
tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo á los que habían de vivir
sin temor y reverencia de Dios,
7 Y libró al justo Lot, acosado por la nefanda conducta de los malvados;
8 (Porque este justo, con ver y oir, morando entre ellos, afligía cada día su
alma justa con los hechos de aquellos injustos;)
9 Sabe el Señor librar de tentación á los píos, y reservar á los injustos
para ser atormentados en el día del juicio;
10 Y principalmente á aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia
é inmundicia, y desprecian la potestad; atrevidos, contumaces, que no temen
decir mal de las potestades superiores:
11 Como quiera que los mismos ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia,
no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor.
12 Mas éstos, diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias brutas,
que naturalmente son hechas para presa y destrucción, perecerán en su
perdición,
13 Recibiendo el galardón de su injusticia, ya que reputan por delicia poder
gozar de deleites cada día. Estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo
con vosotros, juntamente se recrean en sus errores;
14 Teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar; cebando las
almas inconstantes; teniendo el corazón ejercitado en codicias, siendo hijos de
maldición;
15 Que han dejado el camino derecho, y se han extraviado, siguiendo el camino de
Balaam, hijo de Bosor, el cual amó el premio de la maldad.
16 Y fué reprendido por su iniquidad: una muda bestia de carga, hablando en voz
de hombre, refrenó la locura del profeta.
17 Estos son fuentes sin agua, y nubes traídas de torbellino de viento: para
los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre.
18 Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las concupiscencias
de la carne en disoluciones á los que verdaderamente habían huído de los que
conversan en error;
19 Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Porque
el que es de alguno vencido, es sujeto á la servidumbre del que lo venció.
20 Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo,
por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez envolviéndose
en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores que los
principios.
21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que
después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fué
dado.
22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro se volvió á su
vómito, y la puerca lavada á revolcarse en el cieno.

Capítulo 3

1 CARISIMOS, yo os escribo ahora esta segunda carta, por las cuales ambas
despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento;
2 Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los
santos profetas, y de nuestro mandamiento, que somos apóstoles del Señor y
Salvador:
3 Sabiendo primero esto, que en los postrimeros días vendrán burladores,
andando según sus propias concupiscencias,
4 Y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? porque desde el día
en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el
principio de la creación.
5 Cierto ellos ignoran voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo
antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada, por la palabra de
Dios;
6 Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua:
7 Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma
palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de
los hombres impíos.
8 Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa: que un día delante del Señor es
como mil años y mil años como un día.
9 El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que
es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento.
10 Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los
cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos,
y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas.
11 Pues como todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que
vosotros seáis en santas y pías conversaciones,
12 Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los
cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se
fundirán?
13 Bien que esperamos cielos nuevos y tierra nueva, según sus promesas, en los
cuales mora la justicia.
14 Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con
diligencia que seáis hallados de él sin mácula, y sin reprensión, en paz.
15 Y tened por salud la paciencia de nuestro Señor; como también nuestro amado
hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito también;
16 Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las
cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos é
inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí
mismos.
17 Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el
error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra
firmeza.
18 Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

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