51_Libro_carta_a_los_Colosenses

Colosenses

Capítulo 1

1 PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,
2 A los santos y hermanos fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz
á vosotros de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
3 Damos gracias al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, siempre orando
por vosotros:
4 Habiendo oído vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis á todos los
santos,
5 A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual
habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio:
6 El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y
crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la
gracia de Dios en verdad,
7 Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es un fiel
ministro de Cristo á favor vuestro;
8 El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.
9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar
por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en
toda sabiduría y espiritual inteligencia;
10 Para que andéis como es digno del Señor, agradándo le en todo,
fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios:
11 Corroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, para
toda tolerancia y largura de ánimo con gozo;
12 Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los
santos en luz:
13 Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de
su amado Hijo;
14 En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados:
15 El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura.
16 Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que
están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean
principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él.
17 Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten:
18 Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el
primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado.
19 Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,
20 Y por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su
cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos.
21 A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo
en malas obras, ahora empero os ha reconciliado
22 En el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin
mancha, é irreprensibles delante de él:
23 Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la
esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura
que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro.
24 Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que
falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;
25 De la cual soy hecho ministro, según la dispensación de Dios que me fué
dada en orden á vosotros, para que cumpla la palabra de Dios;
26 A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas
ahora ha sido manifestado á sus santos:
27 A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este
misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria:
28 El cual nosotros anunciamos, amonestando á todo hombre, y enseñando en toda
sabiduría, para que presentemos á todo hombre perfecto en Cristo Jesús:
29 En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra
en mí poderosamente.

Capítulo 2

1 PORQUE quiero que sepáis cuán gran solicitud tengo por vosotros, y por los
que están en Laodicea, y por todos los que nunca vieron mi rostro en carne;
2 Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas
de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de
Cristo;
3 En el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.
4 Y esto digo, para que nadie os engañe con palabras persuasivas.
5 Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, no obstante con el espíritu estoy
con vosotros, gozándome y mirando vuestro concierto, y la firmeza de vuestra fe
en Cristo.
6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en
él:
7 Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis
aprendido, creciendo en ella con hacimiento de gracias.
8 Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sustilezas, según las
tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según
Cristo:
9 Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente:
10 Y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y
potestad:
11 En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos,
con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión
de Cristo;
12 Sepultados juntamente con él en la bautismo, en el cual también
resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los
muertos.
13 Y á vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra
carne, os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,
14 Rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra
nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz;
15 Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en
público, triunfando de ellos en sí mismo.
16 Por tanto, nadie os juzgue en comida, ó en bebida, ó en parte de día de
fiesta, ó de nueva luna, ó de sábados:
17 Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo.
18 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto á los ángeles,
metiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado en el sentido de su propia
carne,
19 Y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto por
las ligaduras y conjunturas, crece en aumento de Dios.
20 Pues si sois muertos con Cristo cuanto á los rudimentos del mundo, ¿por
qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas,
21 Tales como, No manejes, ni gustes, ni aun toques,
22 (Las cuales cosas son todas para destrucción en el uso mismo), en
conformidad á mandamientos y doctrinas de hombres?
23 Tales cosas tienen á la verdad cierta reputación de sabiduría en culto
voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra para el
saciar de la carne.

Capítulo 3

1 SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está
Cristo sentado á la diestra de Dios.
2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3 Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también
seréis manifestados con él en gloria.
5 Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación,
inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría:
6 Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión.
7 En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas.
8 Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia,
maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.
9 No mintáis los unos á los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con
sus hechos,
10 Y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á
la imagen del que lo crió;
11 Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni
Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos.
12 Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;
13 Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si
alguno tuviere queja del otro: de la manera que Crito os perdonó, así también
hacedlo vosotros.
14 Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la
perfección.
15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, á la cual asimismo sois
llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.
16 La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría,
enseñándoos y exhortándoos los unos á los otros con salmos é himnos y
canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor.
17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre
del Señor Jesús, dando gracias á Dios Padre por él.
18 Casadas, estad sujetas á vuestros maridos, como conviene en el Señor.
19 Maridos, amad á vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas.
20 Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor.
21 Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.
22 Siervos, obedeced en todo á vuestros amos carnales, no sirviendo al ojo,
como los que agradan á los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo á
Dios:
23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los
hombres;
24 Sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque
al Señor Cristo servís.
25 Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; que no hay
acepción de personas.

Capítulo 4

1 AMOS, haced lo que es justo y derecho con vuestros siervos, sabiendo que
también vosotros tenéis amo en los cielos.
2 Perseverad en oración, velando en ella con hacimiento de gracias:
3 Orando también juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de
la palabra, para hablar el misterio de Cristo, por el cual aun estoy preso,
4 Para que lo manifieste como me conviene hablar.
5 Andad en sabiduría para con los extraños, redimiendo el tiempo.
6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal; para que sepáis
cómo os conviene responder á cada uno.
7 Todos mis negocios os hará saber Tichîco, hermano amado y fiel ministro y
consiervo en el Señor:
8 El cual os he enviado á esto mismo, para que entienda vuestros negocios, y
consuele vuestros corazones;
9 Con Onésimo, amado y fiel hermano, el cual es de vosotros. Todo lo que acá
pasa, os harán saber.
10 Aristarchô, mi compañero en la prisión, os saluda, y Marcos, el sobrino de
Bernabé (acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere á vosotros,
recibidle),
11 Y Jesús, el que se llama Justo; los cuales son de la circuncisión: éstos
solos son los que me ayudan en el reino de Dios, y me han sido consuelo.
12 Os saluda Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, siempre
solícito por vosotros en oraciones, para que estéis firmes, perfectos y
cumplidos en todo lo que Dios quiere.
13 Porque le doy testimonio, que tiene gran celo por vosotros, y por los que
están en Laodicea, y los que en Hierápolis.
14 Os saluda Lucas, el médico amado, y Demas.
15 Saludad á los hermanos que están en Laodicea, y á Nimfas, y á la iglesia
que está en su casa.
16 Y cuando esta carta fuere leída entre vosotros, haced que también sea
leída en la iglesia de los Laodicenses; y la de Laodicea que la leáis también
vosotros.
17 Y decid á Archîpo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido del
Señor.
18 La salutación de mi mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea
con vosotros. Amén. {enviada con Tichîco y Onésimo.}

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